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Frutillas blancas nativas del Parque Eólico Lebu



Frutillas blancas nativas del Parque Eólico Lebu


Dentro de las múltiples y variadas curiosidades biológicas que alberga el parque natural Parque Eólico Lebu, hay una que es relativamente diminuta y que se agazapa a ras de suelo, entre la tupida alfombra vegetal que tapiza gran parte de las terrazas del borde costero y también las laderas de éstas

cuando se precipitan hacia el mar. Se trata de una plantita pequeña que en esta época del año, manifiesta su presencia exhibiendo unas bellas flores blancas que intentan empinarse por entre el follaje de las demás plantas y pastos que crecen junto a ella. Se trata de nuestras frutillas o fresas nativas, las que se avecindaron por estas latitudes provenientes hace miles de años del hemisferio norte y que las aves migratorias trajeron en calidad de pasajeros incógnitos en sus vuelos anuales de miles de km. Los primeros en cultivarla en territorio nacional fueron los picunches y los mapuches en lo que corresponde al centro y sur del país. Lo interesante de esta planta es que si bien representa a una especie que fue clasificada científicamente como Fragaria virginiana y que tiene frutos rojos, aquí aparecieron de pronto plantas que tenían frutos blancos. Esta variante de frutos blancos ha sido descrita como una especie diferente y en consecuencia recibió un nuevo nombre. Esto sucedió por el año 1768 y desde entonces se le conoce como Fragaria chiloensis haciendo alusión a su ubicación tanto en Chile como en Chiloé.

De acuerdo a Wikipedia, en 1614, Don Alonso de Ovalle conoció estos frutos blancos, perfumados y dulces, y los clasificó como Fragaria chiloensis. En 1712, Amédée François Frézier, ingeniero militar al servicio del rey sol como se le conocía a Luis XIV, llevó algunos ejemplares a Europa en un viaje que en aquel entonces duraba muchas semanas, razón por la cual sólo llegaron 5 plantas vivas. A partir de estas plantas se obtuvieron los primeros híbridos ahí por los albores del siglo XVIII. Fue el botánico (L.) Philip Miller quien en 1768 describió la especie. Finalmente, la frutilla moderna y que es la que conocemos, comemos y disfrutamos actualmente surgió en Brest, Francia, en 1766, tras el cruce de Fragaria virginiana, proveniente de USA y Bianca chiloensis proveniente de nuestras tierras. Ambas especies son octoploides y la descendencia que producen al cruzarlas presenta características intermedias de las dos. A partir de este primer híbrido que se conoce como Fragaria x ananassa, se han generado todas las demás variedades y formas de frutillas comerciales que conocemos.

En el parque tenemos creciendo en forma silvestre la especie nativa de frutilla Fragaria chiloensis, que es muy pequeña, aromática y preferentemente de color blanco – también las hay de color rojo –. La frutilla que se cultiva en el resto del país y más hacia el norte es el híbrido ya aludido. De ahí que sea la zona en torno a la Cordillera de Nahuelbuta la región donde más se cultiva nuestra frutilla nativa blanca. Así por ejemplo, cerca de la ciudad de Purén hay un grupo de agricultores que cultivan este delicado fruto, el cual tiene una breve temporada que se extiende desde la segunda quincena de diciembre hasta fines de enero. También en Manzanal Alto, en plena Cordillera de Nahuelbuta existen pequeños huertos en las laderas de los cerros entre los bosques nativos y las plantaciones forestales a aprox. 650 y 750 m. s. n. m. Asimismo en la localidad de Huelón en la comuna de Curepto en el borde costero la Región del Maule, se cultiva la frutilla blanca. En la comuna de Contulmo al lado del lago Lanalhue y a aprox. 80 km al sureste del Parque Eólico Lebu se celebra desde el año 2000, durante la segunda quincena de diciembre la "Fiesta de la Frutilla Blanca". Más recientemente y desde el año pasado en Huelón – Curepto, también se comenzó a celebrar la fiesta de la frutilla blanca con una variante un poco más pícara, ya que aquí las frutillas se mezclan con vino blanco y tinto de la zona para producir el rico y tentador “ponche de frutilla blanca”, tan apetecido por moros y cristianos. ¿Quién dice que no podamos aprender a hacer con los frutos del parque lo que nos enseñan nuestros creativos compatriotas en otros lugares de nuestro territorio nacional?

Autor: Dr.Biol. Rudolf Thomann

Encargado Parque Eólico Lebu

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