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Miel: Un alimento que forma parte de nuestra historia



Miel: Un alimento que forma parte de nuestra historia


Es considerada como un alimento  total: fuente de energía, cura heridas, evita la tos, limpia la piel, entre otras cualidades. La miel ha sido consumida por los seres humanos desde tiempos inmemoriales. Posee características que la han hecho acreedora a lo mítico por sus cualidades de conservación. De hecho, se le ha descubierto en tumbas egipcias después de dos mil o cuatro mil años, conservando muchas de sus propiedades.

En Chile, la miel ha sido consumida de manera permanente desde antes que llegasen los españoles. En la zona sur del país, los pueblos que habitaban  estos parajes, solían buscar un panal en la tierra. Se prendía fuego a los pastizales que la cubrían; las abejas  huían y luego se extraía el panal o cántaro y se cosechaba la miel. Esta fue una práctica que se mantuvo por siglos. Incluso hasta hace sólo décadas atrás, aún se continuaba con esta forma de obtener este alimento.

Otra forma más simple de consumir la miel, era colocar una varilla hacia abajo, donde se encontraba el panal de abejas en la tierra, untar la varilla e ir consumiendo la miel que se obtenía.

Posteriormente se importaron abejas para incorporarlas en las colmenas y producir miel de manera controlada, pero también se buscaban panales en troncos, tierra o ramas de árboles que se trasladaban hasta las colmenas.

 

 

No está claro en qué momento se dejó de consumir miel de abejas nativas y se comenzó a consumir la miel de abejas importadas de Italia, Canadá, Alemania, Austria, entre otros lugares. Se dice que en Chile existirían o habrían existido alrededor de 426 especies diferentes de abejas y, entre las cuales destaca el abejorro colorado o moscardón. La miel de esta abeja fue muy consumida en la época prehispánica y posterior.

El cronista de la época de La Colonia, Alonso González de Nájera, manifestaba que era mejor la miel de España que la que se producía en el Chile de aquel tiempo. Agregaba que era más líquida y que no estaba claro si de ella se producía cera o no: “ Es más líquida que la nuestra, y los vasos que la encierran no me parecieron a propósito para poderse hacer dellos cera , y así no se saca, aunque se aprovechan de la miel”, señalaba González de Nájera hacia el año del 1600.

La abeja que producía esta miel, cuatro siglos atrás, era mayor en tamaño que la abeja que conocemos hoy (de tres cm aprox) y su color  era “entre anaranjado y negro”, señalaba el cronista citado en el párrafo anterior. Los enjambres también eran más pequeños respecto al número de abejas en comparación a lo que hoy conocemos.

Una opinión parecida tiene Don Víctor Pérez Contreras, apicultor que trabaja con las colmenas de Parque Eólico Lebu Toro y, con una década de experiencia que avalan su trabajo en la zona. Cuenta que hace alrededor de 20 años atrás, junto a otras personas, sacaron desde la tierra un cántaro de miel de moscardón chico a unos siete kilómetros del lugar donde vive en Rucaraqui, comuna de Lebu: “Era un cántaro del tamaño de un puño más o menos. La miel era más líquida, más delgada y transparente. El cántaro era de pura cera”, manifiesta este apicultor. Agrega, que era una miel de un sabor diferente, pero muy bueno.

Existen estadísticas que hablan de una producción de 1500 cántaros de miel en Chile hacia fines del siglo XVI. No está claro a cuántos kilos corresponderían esos cántaros y si este tipo de envase era el mismo al que se referían los cronistas del siglo XVI. Cuatro siglos después, hacia fines de 1970, en Chile se producían alrededor de 3.500 toneladas de miel y, a fines de la década de los años noventa, hay un aumento a 5.000 toneladas, según se observa en un estudio realizado por el INIA el año 2005. Por otra parte y, de acuerdo a lo expresado por un estudio del Ministerio de Agricultura a través de la ODEPA (Oficina de Estudios y Políticas Agrarias), este volumen habría aumentado a 7.000 toneladas el año 2015.

 

 

LA EXQUISITA MIEL DE LEBU
En la comuna de Lebu, aún quedan relictos de bosque nativo en quebradas y algunas zonas protegidas por privados, como es el caso del Parque Eólico Lebu-Toro, donde se conservan y protegen varias decenas de hectáreas de bosque nativo costero. El apicultor Víctor Pérez Contreras, indica que las mejores flores con polen son las de quillay, ulmo, maqui, poleo, yuyo, quintral, arrayan, pitranto, canelo, matico, avellano, boldo, peumo, luma , chilco, notro, y otras flores exóticas. Todas ellas, con presencia en el Parque. Por esta razón es que el año 2014 se decidió emprender un proyecto de producción de miel en base a flores nativas.

La cosecha de miel para este año está planificada para el 25 de noviembre, luego el 23 de diciembre. Posteriormente  en enero, febrero un poco y en marzo, mes en que se cosechan las  ultimas mieles. Eso sí, esta planificación se cumple en la medida que estemos en presencia de un año húmedo que incida en el flujo de néctar nos indica don Víctor Pérez.

Para este año, se espera subir la producción de miel en el Parque, para lo cual, Don Víctor, está cuidando de manera permanente  a las 12 mil abejas-  aproximadamente -que hay en cada una de las 80 colmenas presentes en este Parque ayudado, por cierto, por las flores nativas que ya empiezan a abrir sus pétalos, dejando al descubierto el rico polen que estas abejas buscan entre los bosques, quebradas y cursos de agua que hay en Rucaraqui, Morhuilla, Pehuén, Yeneco y otra serie de hermosas localidades que se cubren de colores en estos meses primaverales.

 

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