/sites/255/web
Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta



Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta


Bajo sus sombras y sobre sus copas, el bosque chileno cobija miles de vidas que de tanto en tanto, queremos redescubrir. Hoy les presentamos el copihue, la flor nacional, la reina de las flores, como expresaremos en el párrafo siguiente:

Ernesto Wilhelm de Möesbach, se refería en estos términos al copihue: “…La reina de las flores silvestres en el sur de Chile, símbolo de la raza araucana, celebrada en la literatura, el canto y la escultura. Deja en la mente del espectador , a pesar de su hermosura, un sentimiento de indefinida melancolía y nostalgia, tal vez aumentada por el color de sangre , su posición colgante, la selva austera y la época triste, lluviosa y fría en que florece “.

En tanto el también reconocido naturalista, Karl Reiche, en un lenguaje coloquial y un tanto poético se refería a sus flores y su capacidad trepadora: “El copihue (…) entrelaza sus delgados tallos en la verdura de la selva, ostentando largas y purpúreas flores acampanadas”.

Ambas citas reflejan un poco, las características de esta planta, así como su belleza, la cual es solo descriptible a través de la prosa, el verso o, en este caso, los hermosos calificativos  que entregan ambos naturalistas quienes describieron esta especie a comienzos del siglo XX.

Lapageria rosea, de nombre científico, extiende su colonia desde la cuarta hasta la décima región. Es una planta que se ubica en el sotobosque y que destaca por su flor en forma de campana y de colores que pueden alcanzar hasta la veintena en sus variedades. Puede que muchas de ellas sean producto de la intervención humana y, otras tantas del trabajo de la naturaleza, lo cierto es que, tanto en Chile como en Europa, desde el siglo XIX , sino antes, se comenzó una frenética cruza para obtener más y más variedades. En tanto, en los bosques del sur chileno, la naturaleza continúa conservando algunas variedades y, sobre todo, el rojo intenso que destaca la flor de esta planta.

El copihue como tal, ha sufrido  la destrucción de su hábitat y de la extracción irracional de su flor, sobre todo, en el mes de septiembre, en donde, hasta el día de hoy, muchas  personas y ramadas, utilizan esta flor para adornar sus casas o locales comerciales. Por esta situación es que desde el año 1977 detenta el título de Flor Nacional a través del decreto N° 32 del Ministerio del Interior, con lo cual, se espera, que esta frenética extracción se detenga.

Como la mayoría de las plantas del bosque chileno, posee  usos como: cestería, alimenticios, medicinales. Es conocido el uso comestible de su fruto que es dulce y de muy buen sabor, Sus tallos se han usado para realizar cestería y de sus raíces, se dice que son utilizadas para curar el reumatismo y la gota.

 

 

Orígenes.

La leyenda cuenta que había un príncipe y una princesa de tribus enemigas que se enamoraron. Él, de nombre Copih y ella llamada Hues. Ante esta situación, solo podían encontrarse en lugares escondidos de la selva, como en una laguna. Las familias de los enamorados los siguieron. Un día, en que estaban abrazándose a orillas de la laguna, una lanza atravezó el corazón del enamorado y, acto seguido otra lanza terminó con la vida de Hues. Ambos cuerpos de los enamorados se perdieron en las aguas de esta laguna . Ambas tribus lloraron a sus muertos. Transcurrido un año, volvieron al lugar, durmieron en el sector y a la amanecida, observaron  que, desde el fondo de la laguna  emergían dos lanzas entrecruzadas. Una enredadera las enlazaba y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve “.

Nieve y sangre, se funden entonces entregando decenas de descendientes que cubren el bosque lluvioso chileno, tal como lo relata Neruda en su “Confieso que he vivido”, donde podemos apreciar la belleza salvaje de la flora chilena.

“… A mi lado me saludan con sus cabecitas amarillas las infinitas calceolarias…En la altura, como gotas arteriales de la selva mágica se cimbran los copihues rojos. El copihue rojo es la flor de la sangre, el copihue blanco es la flor de la nieve En un temblor de hojas atravesó el silencio la velocidad de un zorro , pero el silencio es la ley de estos follajes(…) quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta.”

El vate ha hablado, los naturalistas lo han expresado, la leyenda lo ha explicado. Solo una enseñanza nos deja este recorrido por el bosque y su particular habitante, el copihue: debemos cuidar este tesoro planetario.

 

Compartir